lunes, 17 de junio de 2013

INVESTIGACIÓN EDUCATIVA COMO UN ACTO ÉTICO

Gladys Molina

Después de tantos años estudiando la ética,
 he llegado a la conclusión de que toda ella
 se resume en tres virtudes:
 coraje para vivir, generosidad para convivir,
 y prudencia para sobrevivir.


(Fernando Savater)

                                                                                                        
La educación es el medio a través del cual  el individuo puede llegar a  evolucionar hacia el progreso que le permitirá constituirse en un ciudadano ejemplar, por lo que  la actividad de conocer no puede quedarse en el solo proceso intelectual; debe ser un canal interactivo donde el docente forme parte de una acción que marque los pasos del desarrollo social de todos los educandos que asistan a la aulas.  En otras palabras, los docentes debemos ser impulsadores de la investigación educativa para romper paradigmas que nos encasillan únicamente en el uso de fórmulas, y así convertir el acto educativo en un proceso creador.
El propósito de este ensayo es concienciar al profesional de la educación sobre la necesidad de convertirse en un docente investigador, porque la investigación educativa es la actividad primordial dentro del quehacer educativo, acompañada –claro está- de una actitud ética, crítica y social, puesto que este no es simpleacto técnico; sino ante todo el ejercicio de un acto responsable y ético. (Pardinas, citado por Torre y Navarro, 1990).
La investigación educativa se centra en lo pedagógico y coadyuva a fortalecer la calidad de la educación que se imparte, dado que a través de ella se busca darle respuesta a los problemas existentes; se logran nuevos conocimientos relacionados con el desarrollo, se  implantan otros modelos educativos; pueden evaluarse cada uno de los procesos, los programas, los actores y los centros que conforman el sistema educativo; se indaga  sobre el currículum y los métodos de enseñanza, entre otros.
Como ejercicio enriquecedor, responsable y creador, la investigación educativa debe estar signada por un investigador ético y moral. Basándonos en el punto de vista de la investigación, y tomando en consideración el planteamiento de Martínez, W. y Mejías, B. (2011), un acto ético es el que se ejerce responsablemente, evitando el perjuicio a personas; lo cual  a veces se realiza inconscientemente, por estar vinculado el daño a los métodos que el investigador utiliza para la consecución de sus fines.
Siguiendo lo esbozado por los autores antes mencionados, existen cuatro problemas éticos fundamentales: a) ocultar a los participantes la naturaleza de la investigación o hacerles participar sin que lo sepan, b) exponer a los participantes a actos que podrían perjudicarles o disminuir su propia estimación, c) invadir la intimidad de los participantes y  d) privar a los participantes de los beneficios.
Lo antes expuesto nos lleva a establecer la definición de ética; la cual, según el diccionario de la Real Academia Española,  es una rama de la filosofía que trata de la moral, de las obligaciones del hombre y del conjunto de normas morales que rigen la conducta humana. Aristóteles fue quien introdujo la denominación de ética para designar lo concerniente a los  principios del bien y del mal.
A su vez, Carrillo y Álvarez (1998) definen la ética como costumbre, conducta, comportamiento, actuar del hombre; y aducen que el humano -como ser reflexivo- debe ser capaz de juzgar sus actos, valorarlos, reorientarlos; y además, puede proponerse metas y fines.  Por otra parte, Guédez (2004), citado por Urdaneta y otros (2009), afirma que la ética procede de las convicciones y de las decisiones ante los dilemas asociados a lo no previsto, es decir, es el código de principios morales.
Siguiendo el orden de ideas, los principios son las normas fundamentales que rigen el pensamiento o la conducta de los integrantes de un grupo humano. Por otra parte, los valores son la escala ética y moral que el individuo posee a la hora de actuar. Esta escala está relacionada con la educación que cada individuo ha recibido desde su infancia. A su vez, los valores son  principios que nos permiten apreciar y elegir unas cosas en lugar de otras o un comportamiento en lugar de otro, respectivamente.
Guédez (2004) afirma que los valores reflejan la congregación de creencias y conductas motivadoras y orientadoras, entre el creer y el actuar; median los procesos de pensar, sentir, percibir y expresan la integridad de las personas y organizaciones. Por su parte, Carrillo y Álvarez (1998), citados por Urdaneta y otros (2009),aseveran que los valores son conceptos, es decir, elaboraciones mentales para identificar y expresar cualidades propias de los seres; representan aquello por lo cual el individuo está dispuesto a pagar un precio y sirven a los hombres para rechazar o aceptar su conducta.
Al abordar la definición de valores, debemos hablar de la axiología, la cual es una rama de la filosofía que tiene como objeto la reflexión  de los valores y juicios valorativos, y puede ser definida como la teoría de los valores.
En lo relacionado con la investigación educativa, lo ético debe determinarla. Según Smith (2001), citado por Sañudo (2006), la responsabilidad de los investigadores educativos  puede clasificarse en cuatro grupos: a) responsabilidad hacia la ciencia (hacer  investigación que amplíe el conocimiento o profundice su entendimiento); b) con la  educación y a la sociedad (determinar cómo los resultados son difundidos y usados); c) con los estudiantes en formación (contribuir a la educación de los aprendices o  asistentes en la investigación),  y d) con los participantes en la investigación.
Asimismo, distingue cinco principios morales que guían su propuesta ética: respeto por las personas y su autonomía, beneficio y no su daño; justicia, confianza,  fidelidad e integridad científica. En el mismo orden de ideas,  Pardinas, citado por Torre y Navarro (1990);  plantea que en la investigación debe prevalecer la honradez en el trabajo científico, el amor a la verdad, la modestia y la ciencia al servicio del hombre.
Aduce, además, que la honradez es la primera condición que debe estar presente en el trabajo científico, es decir, el respeto por los datos observados; no deformándolos nunca con fines apologéticos o demostrativos de la hipótesis que estamos interesados en comprobar. El amor a la verdad se manifiesta en la búsqueda incansable y apasionada de lo que es comprobable. La modestia estima los trabajos de sus colegas o de estos investigadores, respetándolos profundamente, sin ignorarlos jamás deliberadamente, reconociendo de buena gana las deudas científicas que tengamos con otros investigadores. La ciencia al servicio del hombre significa que esta debe estar al servicio de la comunidad humana.
La ética es un tema que cada día cobra más auge en la investigación educativa, por cuanto existe un código ético que se debe respetar para no caer en el plagio intelectual. Para lograr que la investigación esté imbricada con los principios éticos, es necesario que todos los involucrados participen de forma efectiva en el establecimiento de los valores y el fortalecimiento de la conducta ética.
El adelanto de los conocimientos a través de la investigación constituye una de las principales funciones de la educación, por tal motivo las instituciones educativas deben promoverla e impulsarla, sobre la base de los principios éticos. A este respecto, Gómez-Heras (2002), parafraseado por Sañudo (2006), afirma que el investigador-en cuanto agente moral- asume la cognición racional, decisión libre, autonomía normativa y autodeterminación de su trabajo, en otras palabras, construye un mundo moral responsable conociendo, deliberando, eligiendo y decidiendo en la práctica el curso de las acciones de indagación.
En ese sentido, el investigador debe tener presente los principios morales, fundamentados en estos tres componentes: los valores éticos, los principios éticos y las normas éticas. Dentro de lo cual, los primeros son vistos como cualidad humana aceptada y apreciada como algo “objetivo”, que debe ser respetado; los segundos, manera de ser y actuar conforme a las exigencias de ciertos valores y, finalmente;  los terceros, los cuales están considerados dentro de  un juicio práctico acerca del comportamiento necesario o conveniente para asegurar el respeto de determinados principios.
Definitivamente, la investigación en el ámbito educativo constituye un elemento de primordial importancia, por lo que debe convertirse en el gran espacio generador de conocimientos, sin límites para promover un nuevo pensamiento educativo conductor del aprendizaje permanente. El investigador debe estar consciente de la gran responsabilidad ética que su práctica conlleva, al abordar los problemas que va a investigar.
Tomando como premisas las ideas de Olivé (2003), podemos aseverar que los investigadores tienen el deber de conceptualizar la realidad sobre la cual desean intervenir para modificarla y mejorarla. Deben tomar decisiones y promover la realización de ciertos estados de cosas en función de sus representaciones, intereses, valoraciones, deseos y preferencias. También deben ser  capaces de hacer seguimientos a sus acciones, corregir sus decisiones y sus cursos de acción a través de la investigación.
La formación de la  ética y los valores en los docentes interesados en la investigación debe ser fundamental  para  la promoción de un nuevo pensamiento social que conduzca a la transformación, oriente la generación del conocimiento y actúe en beneficio de la sociedad.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:                
CARRILLO, A. y ÁLVAEZ, P. (1998). Los valores, El reto de hoy. Editorial Magisterio. Bogotá.
DE LA TORRE, E. y  NAVARRO, R. (1990). Metodología de la investigaciónbibliográfica, archivista y documental. México: Mc Graw –Hill.
GUÉDEZ, V. (2004). La Ética Gerencial. Editorial Planeta. Caracas.
MARTÍNEZ, W. y MEJÍAS, B. (2011). ¿Por qué la investigación debe ser un actoético.Universidad Nacional Experimental “Simón Rodríguez”.
OLIVÉ, LEÓN, (2003) Ética aplicada a las ciencias naturales y a la tecnología en Ibarra y Olivé (Eds.)
SAÑUDO, L. (2006).Ética de la investigación Educativa. I Congreso Latinoamericano de Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación CTS+I.

URDANETA, M., SÁNCHEZ, S. y YORI, L. (2009). Ética y valores: un imperativo en la Educación Superior Latinoamericana. Innovación yGerencia. Revista científica arbitrada. Vol.II. Nro.2., octubre 2009. UJGH, issn 1856-8807

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