miércoles, 3 de julio de 2013

Implicaciones éticas de la investigación educativa: contexto universitario.

Ethical implications of educational research: university context.

Lcdo.  José Ibáñez*           Lcda.  Gladys Molina *           Lcda.  Ana Morán *
RESUMEN
El presente artículo tiene como propósito analizar las implicaciones éticas de la investigación educativa en el contexto universitario, como muestra de la necesidad de toma de conciencia a este nivel y de su compromiso con la educación en valores, dentro de una institución generadora de saberes, fruto del proceso de investigación. Es importante, entender como la universidad prepara a los futuros profesionales en la adquisición de valores que conlleven al logro de una conciencia ética, que garantice su incorporación social como ciudadanos responsables y comprometido con los intereses comunes. En función de esto, se procedió a realizar una revisión de tipo documental para analizar los planteamientos y enfoques con base en diversos autores relacionando la ética, valores y la investigación en la educación universitaria. Por ello, la investigación educativa debe ser apartada de los problemas éticos que constituyen un rechazo a la objetividad y el deseo real de dar respuestas a problemas presentes en el campo educativo. Los resultados obtenidos permiten afirmar que en la investigación educativa en las universidades, aun se hace necesario el fortalecimiento del proceso mismo, que impida las faltas éticas planteadas, como el plagio, el individualismo, los intereses particulares de reconocimiento, además del falseamiento de datos.

Palabras clave: Ética, investigación educativa, universidad.

*Profesor titular de la Universidad Dr. José Gregorio Hernández. Facultad de Humanidades, Arte y Educación. josealbertoibanez@gmail.com . Urb. Sucre, calle 63, No 26 – 46. Teléfono de habitación: 0261-7590451; 0416-4678000. Trabajo: 0261-4113300.

*Profesor titular de la Universidad Dr. José Gregorio Hernández. Facultad de Humanidades, Arte y Educación. alumor1952@gmail.com . Urb. San Luis. Teléfono de habitación: 0261-7542652; 0412-1212212. Trabajo: 0261-4113300.

*Profesor titular de la Universidad Dr. José Gregorio Hernández. Facultad de Humanidades, Arte y Educación. molinagz@hotmail.com . La Pomona. Teléfono de habitación: 0261-7379756; 0416-2628764. Trabajo: 0261-4113300.

 ABSTRACT 

This article aims to analyze the ethical implications of educational research in the university context, as evidence of the need for awareness at this level and their commitment to values ​​education within a knowledge generating institution, fruit the research process. It is important to understand how the university prepares future professionals in the acquisition of values ​​that lead to the achievement of an ethical conscience, to ensure their social inclusion as responsible and committed to the common interest. Based on this, we proceeded to conduct a review of documentary to discuss the approaches and approaches based on different authors relating to ethics, values ​​and research in higher education. Thus, educational research should be away from the ethical issues constitute a rejection of objectivity and real desire to provide answers to problems in the field of education. The results confirm that in educational research in universities, although it is necessary to strengthen the process itself, which prevents raised ethical lapses, such as plagiarism, individualism, individual interests of recognition, in addition to the data distortion.

Keywords: Ethics, educational research, university.

INTRODUCCIÓN

Desde el comienzo de la humanidad el hombre ha sentido la necesidad de agruparse en sociedades, por tal razón tuvo que conformar un conjunto de pautas que le permitieran regular su conducta frente a los demás miembros de la comunidad. Esta situación es clara manifestación de la inclinación del ser humano por darle valor a las cosas de acuerdo con sus particularidades, inclinaciones y pensamientos.
De manera que los seres humanos no pueden vivir sin normas ni valores. El uso del término valor, se generalizó para indicar cualquier objeto de preferencia o de selección y en el lenguaje filosófico se refiere a las cualidades o propiedades ansiadas de las personas o las cosas. De igual forma, al hacer mención a los valores obligatoriamente se incursiona en el campo axiológico, que se constituye en la rama de la filosofía encargada del estudio de los valores, la teoría de los valores y de los juicios de valor. Es innegable, que el juicio de valor es una acción inherente al hombre teniendo basamento en esas cualidades estimables de las personas o cosas. Por lo antes expuesto, los valores se constituyen en un motor que impulsa la acción humana a todo nivel.
De tal forma, los valores éticos son aquellas formas de ser o de comportarse, que por conformar lo que el hombre aspira para su propia planificación o la del género humano, se convierten en objetos de su deseo más irrenunciable; a los que busca en toda situación. Por otra parte, el esfuerzo de muchos pensadores por mostrar la necesidad del fomento de una educación de valores que acerque a cada individuo desde las más tiernas edades al aprecio por el bien personal y común bajo principios éticos, por lo que compromete grandemente al sistema educativo en todos los subsistemas y niveles con esta tarea.
En los últimos años, el problema de la ética y valores en  la investigación en el contexto universitario ha adquirido una importante relevancia, debido a que existe un marcado deterioro en los principios de la conducta del docente investigador, y otros actores en el  proceso de investigación.  Esto, sin lugar a dudas, origina dilemas éticos, los cuales conducen a la exigencia de que la práctica investigativa sea orientada dentro la más estricta honradez y fidelidad.
Debido a que la ética y los valores se han convertido en factores dominantes en las investigaciones educativas, este problema ético debe tratarse de manera pormenorizada. Tras la preocupación existente relacionada con la falta de legitimidad de las dichas investigaciones, este artículo tiene como propósito reflexionar sobre los principios éticos del educador, los problemas éticos en el desarrollo del trabajo y del propio investigador.
En relación con la reflexión que se hará, es pertinente señalar el aporte de Guédez (2004), para quien la ética procede de las convicciones y de las decisiones ante los dilemas asociados a lo no previsto, es decir, a todo lo que no viene desde afuera, sino desde dentro de la conciencia humana. Es el código de principios morales.
Ante la necesidad de mejorar  la calidad y equidad de la investigación, se formulan las siguientes interrogantes: ¿Cuál es el papel de la educación en valores en el ámbito universitario y su relación con la ética en la investigación educativa?, ¿Cuáles son los problemas éticos presentes en la realización de la investigación educativa?, ¿Cómo incide la aplicación  del código ético en la investigación educativa universitaria?, ¿Desde qué punto de vista beneficia la aplicación de los criterios éticos a la veracidad de las investigaciones en el ámbito universitario?
FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA  
 La ética y valores desde la perspectiva filosófica.
En el diccionario de la Real Academia Española (2012:683), se señala que lo ético se entiende como el “conjunto de normas morales que rigen la conducta humana”, por otro lado el término ética se define como  “la parte de la Filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del hombre”, si se atendiese solo a esta definición, la Ética sería considerada como sinónimo de Filosofía moral, y por lo tanto una parte de la Filosofía encargada del estudio de conductas morales.  En relación a esto, Odreman (2006:26) indica que la ética se constituye en “la doctrina que estudia la vida moral de un modo normativo, recopilando afirmaciones y proponiendo fundamentos para juicios que entienden a orientar las acciones humanas”.
En concordancia con lo expresado anteriormente, la ética estudia los fundamentos de la moralidad de actos humanos, es decir aquellos en virtud de lo cual pueden ser considerados buenos o malos, como se infiere de Cardozo (2007:210), por tanto, “toda acción humana puede ser estudiada por la ética como por ejemplo el proceso de investigación”. De igual forma, las definiciones de Ética están relacionadas con el conocimiento científico de la moral de los hombres; ambos términos, etimológicamente son sinónimos (éthos y mores significan "costumbres" en sus lenguas de origen: el griego y el latín respectivamente). Las costumbres se convierten en normas de convivencia social, que rigen el comportamiento moral de las personas.
La moral, refleja y determina las cualidades y relaciones de los hombres de una comunidad o población, sus posibles estratos, su ideología, su justicia y creencias. Para Galvez (2007:17), la comprensión de “la moral  es posible al tener en cuenta sus objetos constitutivos”. Ellos son, los caracteres psicológicos y prácticos. De tal forma, la moral puede ser vista como la ciencia de las leyes ideales y de la actividad libre del hombre, cuyo fundamento es la razón. Tal apreciación hace indudable que los sistemas morales pueden tener distintos principios como fundamento, pero encontrando en el fondo de ellos a la razón para configurarlos y legitimarlos.        
Por otra parte, la ética constituye una rama de la filosofía, centrada en el estudio y la producción de análisis y proposiciones sobre la naturaleza, la función y el valor de los juicios morales, de acuerdo con  Blackburn (2006:17). Esos juicios sirven para evaluar el comportamiento ajeno y la organización de la sociedad, así como de guía para las acciones humanas. Desde su aplicabilidad, la ética estudia los problemas morales a los que se enfrentan a diario los seres humanos, ya sea individual o socialmente, intentando resolverlos o analizarlos, como en el caso de las investigaciones.
De este modo y a través de una indagación sobre la percepción cultural occidental en referencia a la ética, se establece que esta surgió del pensamiento filosófico-metafísico clásico griego que se instituyó en el fundamento de las escuelas helenísticas, especialmente entre los estoicos, cínicos, hedonistas y eclécticos, quienes se planteaban la búsqueda de la felicidad pero con diversidad de medios éticos que partían desde la resistencia al dolor, la ironía y el placer hasta la fusión de elementos contradictorios.
Derivado de lo antes expuesto, la moral hace referencia a como las personas ponen en práctica sus criterios éticos. La moral existe antes que los individuos la conozcan. Estas normas y reglas son aprendidas de distintas fuentes como la familia, la nacionalidad, la religión, la organización social, la escuela, entre otras. Las mismas son transmitidas de generación en generación, frecuentemente de manera implícita, con el resto de las normas sociales. Así la Ética se hace palpable en comportamientos que desde el punto de vista social y pueden ser considerados moralmente aceptables o no.
De manera reflexiva, ante los planteamientos expresados, aunque pareciera que la Ética tiene como objeto de análisis aspectos subjetivos, como si un comportamiento es ético o no para una determinada persona o sociedad, no es así. Lo que trata de hacer la ética es evaluar la objetividad de las acciones de las personas, los criterios universales que pueden ser considerados como bueno para cualquier ser humano.
Desde la misma perspectiva, ante la diversidad de los valores éticos que no todos conciben bajo el mismo nivel jerárquico a menudo se presentan o entran en conflicto, de ahí que se deben buscar formas eficaces de resolver esos dilemas. Para poder resolver ese conflicto es imprescindible saber cuál es la percepción que presentan las personas, así como la jerarquización que poseen de los valores, y cuales se consideran innegociables. En el caso particular del investigador, sus deseos o intereses particulares pueden generar conflictos ante los resultados de su investigación.  
Sustentado en lo anteriormente dicho, la ética como disciplina filosófica se vuelca sobre el ser humano en tanto se relaciona con sus pares y con el mundo que le rodea. Por esto, se ha caracterizado al hombre como un "animal ético". Sólo el hombre puede dirigirse hacia el futuro. Sólo él puede formarse una idea de un estado de cosas más deseable y poner luego los medios necesarios para llevarlo a la realidad. Si se prescinde de este aspecto de la experiencia humana que es lo moral, se tendrá una imagen que es bastante incompleta o fragmentaria del hombre y su cultura.
Así mismo, en el transcurso de interacción del hombre con su contexto se destaca su capacidad interpretativa hacia todo lo que obtiene significación y, por tanto, valor para sí. Mediante este proceso el hombre actúa como sujeto y su contexto como objeto de asimilación; en ocasiones, de comprobación y finalmente de evaluación lo que forma una constante dialéctica para su socialización. Las percepciones de la realidad experimentadas por el individuo son asumidas como signos que guían la conducta del mismo. En este sentido, las condiciones existentes en la sociedad constituyen patrones referenciales para la persona. Sin embargo, estos patrones se convierten en objeto constante de crítica por parte del sujeto.
Sumado a esto, Hildebrand (2006:43) expresó que:
Frecuentemente se encuentran hombres que están completamente carentes de comprensión y ciegos para ciertos valores, siendo solo  las argumentaciones la vía para mostrarles puntos de vista que confieran a esos valores una importancia indirecta; puesto que en algunos casos toda referencia al valor mismo se revela incapaz de abrirles una comprensión de su importancia.

De igual forma, es preciso señalar que los valores principales son los éticos, los que deben encontrarse más arriba en la escala de valores, por lo que se consideran que deberían vivir en todas las personas.
Los valores son el fundamento del orden y del equilibrio personal y social. Esta afirmación tiene su justificación en el concepto de valor conceptualizado desde la perspectiva filosófica. Desde el punto de vista etimológico, el término valor proviene del latín valor, que deriva del vocablo valere, cuyo significado es ser fuerte, ser potente. Entonces el valor: es toda perfección real o posible que procede de la naturaleza y que se apoya tanto en el ser como en la razón de ser de lo que es real.
Desde otro punto de vista, Guédez (2004) expresa que los valores conforman la conglomeración de creencias y conductas motivadoras y orientadoras, entre el creer y el actuar; las cuales median los procesos de pensar, sentir, percibir y expresan la integridad de las personas y organizaciones. Ellos sirven de impulsos de actuación y determinan gran parte de la conducta. Además, los valores constituyen las cualidades de ser apreciables los objetos y acciones, enfrentándose a la discusión axiológica objetivista o subjetivista, es decir el valor esta en el objeto o en el sujeto que se lo atribuye.
Por otro lado, Carrillo y Álvarez (1998), citados por Urdaneta y otros (2009), indican que los valores constituyen conceptos, es decir, elaboraciones mentales para identificar y expresar cualidades propias de los seres; representan aquello por lo cual el individuo está dispuesto a pagar un precio y sirven a los hombres para rechazar o aceptar su conducta. Los valores son inamovibles, universales y articulados en los individuos, no en las sociedades porque estos se desprenden de las relaciones establecidas entre las personas y con las cosas.
Sumado a lo anterior, se consideran valores originarios aquellos de sirven de  apoyo de todos los demás, entre los cuales se encuentran la unidad, la verdad, el bien y la belleza. Los valores en el ser humano son corporales y espirituales. Entre los primeros están los biológicos; los espirituales son intelectuales, morales, estéticos, sociales, religiosos y útiles. Los valores afectivos participan de la corporeidad y de la espiritualidad.
Esta diversidad de valores se asume en los valores de la intimidad, libertad y comunicabilidad. Los valores en las sociedades se apoyan en la razón de ser de cada institución y son los de solidaridad, subsidiariedad, respeto y lealtad. A estos valores se les puede denominar valores relacionales. Todos los  valores comportan un deber ser, pero los valores éticos, además de este principio implican un deber hacer, ya que son una prescripción o norma que tenemos que acatar y cumplir. En el caso particular de la investigación educativa son los valores éticos presentes en los investigadores los que deben guiar el proceso de investigación para dar respuestas a los problemas en el ámbito de la educación.
La educación en valores desde la escuela hasta  la universidad.
 La educación en valores de acuerdo con Rollano (2004:2) es el proceso que ayuda a las personas (en este caso a los estudiantes) a construir racional y autónomamente sus valores. Es decir facultar al ser humano a alcanzar aquellos mecanismos cognitivos y afectivos que, en completa armonía, faciliten la convivencia en el equilibrio y la agudeza necesaria para la integración de los individuos a una sociedad como seres únicos en el mundo.
De igual forma, la educación en valores busca trabajar las dimensiones morales de las personas, a fin de dar paso a la autonomía, racionalidad y uso del diálogo en el proceso de comunicación. También, se presenta como instrumento que habilita la cimentación de principios o normas,  tanto en el aspecto interior, como en los hábitos de conducta.
En otro sentido, la evolución tecnológica ha supuesto un avance para el hombre en la mejora de la calidad de vida de muchas personas, pero a pesar del aparente triunfo de la tecnología, el ser humano ha retrocedido en lo que se refiere a la dimensión humana, de acuerdo con lo expuesto por Rollano (2004:3). Ante esta situación, la educación en valores pretende adaptar las necesidades de la crisis humana y reorganizarlas en función de las expectativas educativas que de ella emanan.
De igual forma, de acuerdo con Ortega y Minguez (2001), en el contexto educativo, los valores forman parte de una sociedad que reclama una sociedad distinta, y que tiene como horizonte la formación de la persona en la totalidad de sus dimensiones. De esta forma, se nota como la demanda social ha precedido a las iniciativas de la administración educativa. La educación a través de sus distintas instituciones exige de esta manera la transformación del ser humano en uno ético con valores que lo formen como el ciudadano necesario para el Estado.
De esta manera, la educación en valores debe iniciarse en la infancia, pero sin dejar de lado los aspectos psicológicos, sociológicos y afectivos,  además los referentes a la metodología y su didáctica. No se debe dejar de reflexionar en los valores que se quieren transmitir. Se debe permitir que los niños hablen entre ellos para el planteamiento y  resolución  de los problemas. Los valores en la educación deben ser entendidos desde la transversalidad, es decir aprovechar los valores transmitidos en el aula  para integrarlos en un marco global.
Entre las razones para desarrollar una Pedagogía de la Educación en Valores de acuerdo con Arana y Batista (2012) están:
Intencionar: se busca encaminar el proceso docente-educativo hacia el modelo ideal de formación, que permita desarrollar el vínculo con la realidad a través de lo socialmente significativo de ésta en el proceso docente-educativo, dando sentido a la formación sociohumanista.
Explicitar: con esto se busca eliminar el currículo oculto, precisando la cualidad orientadora del proceso docente-educativo. Aquí se busca la connotación social de la realidad hacia el redimensionamiento humano en cada uno de los componentes del proceso, identificando el modelo educativo a alcanzar con la eficacia del proceso.
Particularizar: Integrar las particularidades de la formación y el desarrollo de los valores a la didáctica del proceso de formación (conocer las particularidades del sujeto y sus relaciones, y evaluar las condiciones para llevar a cabo el proceso).
Desde otro punto de vista, el profesor reflexiona en referencia al valor educativo de sus acciones en el proceso educativo, de sus intenciones, de lo valorativo en los contenidos, del valor del método, entre otros, por medio del establecimiento de preferencias, como podría ser también el caso de los investigadores. Esto provee la justificación de los contenidos que sirven de base, los criterios disciplinares, los contenidos así como las metas educativas establecidas. (Pozo,1998: 46).
De igual forma, existen tres las condiciones para la educación en valores según lo expuesto  por Arana y Batista (2012) son:
Primera: conocer al estudiante en cuanto a: determinantes internas de la personalidad (intereses, valores, concepción del mundo, motivación, etc.); actitudes y proyecto de vida (lo que piensa, lo que desea, lo que dice y lo que hace).
Segunda: conocer el medio ambiente para la determinación del contexto de actuación (posibilidades de hacer).
Tercera: concretar un modelo ideal de educación.
Entre las incidencias percibidas de la educación en valores están:
  • Desarrolla la capacidad de valorar en el individuo y refleja de forma adecuada el sistema objetivo.
  • Permite el desarrollo de la capacidad transformadora y participativa con significación positiva hacia la sociedad.
  • Desarrolla la espiritualidad y la personalidad hacia la integralidad y el perfeccionamiento humano.
·         Transforma lo oficialmente establecido a través de las normas morales, los sistemas educativos, el derecho, la política y la ideología.
Por otra parte, la educación en valores a nivel universitario está direccionada al desarrollo de la cultura profesional. Los nuevos fenómenos y asuntos que la sociedad contemporánea genera, las preguntas, intereses e incertidumbres respecto al futuro de la humanidad, hacen del análisis y la reflexión una avasalladora manera para alcanzar desde una perspectiva estratégica y coyuntural el desarrollo social. Ello requiere una cultura integral en la formación profesional de las futuras generaciones. De tal forma, se hace prioritario el análisis del vínculo universidad-sociedad-desarrollo.
Por ello, la causa de que origina esta discusión, y la exploración del perfeccionamiento de las Universidades, se encuentra en la apremiante relación que existe entre el nuevo patrón tecnológico, guía del desarrollo, y la educación, cuyo propósito es la formación, la recalificación o la capacitación de los recursos humanos que requiere la totalidad del sistema de desarrollo científico-tecnológico para su funcionamiento, según lo expuesto por Arana y Batista (2012). Esto lleva a consideración, la importancia del investigador o la investigación dentro del marco universitario.
De tal manera, la búsqueda de valores en los profesionales se constituye en objetivo en la nueva visión de las universidades y no solo la adquisición de destrezas técnicas. Los valores profesionales son entendidos como aquellas cualidades de la personalidad profesional que expresan significaciones sociales de redimensionamiento humano y que se muestran relacionadas al quehacer profesional y modos de actuación. En relación a la formación profesional, Martínez (2011:204) expresa que “la calidad de esta formación será la responsable, ante la sociedad y la historia, del nivel humano y cívico y de la calidad de las actitudes y valores de las generaciones futuras”.
Es por ello que, los valores profesionales no son más que los valores humanos contextualizados y dirigidos hacia la profesión. Sus significados se relacionan con las exigencias universales y particulares a la profesión. Los valores profesionales constituyen a su vez rasgos de la personalidad profesional y contribuyen a definir una concepción y sentido integral de la profesión.
La personalidad profesional se manifiesta a través del conjunto de rasgos presentes en el individuo, en la actividad profesional, en los marcos de determinada comunidad y contexto, ejemplos de ello:
·                    Amor a la actividad profesional.
·                    Sentido de respeto socioprofesional.
·                    Estilo de búsqueda profesional creativo-innovador.
La formación y el desarrollo de valores profesionales deben partir del modelo del profesional, de la cultura profesional. El modelo de la formación del profesional debe ser sistémico y pluridimensional, conteniendo en sí el sistema de valores de la profesión. Las comunidades educativas, como es el caso de las universidades, deben implicarse en las actuaciones que fortalezcan la propia autoestima, a fin de que los individuos hagan conscientes sus limitaciones, tomen decisiones autónomas y acertadas impulsadas con optimismo la superación de sus posibilidades, como lo establece Barrios y otros (2004).
En lo que se refiere a las universidades, es importante recalcar su papel en la formación ética de cada uno de los actores, así como en el cumplimiento de todas sus funciones; es decir docencia, investigación y extensión. En el ámbito de la docencia una educación en valores, que refuerce el sentido ético en rescate de los valores universales y deseables en todo ciudadano responsable de una sociedad que lo reclame. En el ámbito de la investigación, el compromiso de todos en la obtención de conocimientos teniendo como punto de partida a un investigador honesto, sujeto a principios que garanticen resultados libres de todo sesgo por el interés personal o institucional.
De igual forma, en el ámbito de la extensión la universidad y sus  actores logran cumplir con su responsabilidad social, atendiendo el entorno social y sirviendo de transmisor de saberes y utilidad a las comunidades próximas. Además se debe crear un proyecto educativo a nivel universitario debe comprenderse como parte del diseño curricular y de los objetivos estratégicos de la Universidad.
 Lo antes planteado, debe percibirse como un sistema que integre los siguientes componentes: la misión de la Universidad, el objetivo estratégico de formación profesional, el modelo de formación de valores del profesional, los modelos de formación profesional, el diseño curricular de las disciplinas y asignaturas, los proyectos educativos de los años, grupos e individuales de los estudiantes y la investigación.
Problemas éticos en la investigación
Indudablemente que en este mundo cada vez más congestionado, ávido de conocimientos, y en el cual las producciones intelectuales se encuentran  fácilmente al alcance de todos, como consecuencia del desarrollo de las tecnologías de la información y comunicación (TIC), la ética se constituye en una necesidad en la investigación educativa.
El adelanto de los conocimientos a través de la investigación constituye una de las principales funciones de la educación, por tal motivo las instituciones educativas deben promoverla e impulsarla, sobre la base de los principios éticos. A este respecto, Gómez-Heras (2002:8), parafraseado por Sañudo (2006), afirma que el investigador-en cuanto agente moral- asume la cognición racional, decisión libre, autonomía normativa y autodeterminación de su trabajo, en otras palabras, construye un mundo moral responsable conociendo, deliberando, eligiendo y decidiendo en la práctica el curso de las acciones de indagación.
En ese sentido, el investigador debe tener presente los principios morales, fundamentados en estos tres componentes: los valores éticos, los principios éticos y las normas éticas. Dentro de lo cual, los primeros son vistos como cualidad humana aceptada y apreciada como algo “objetivo”, que debe ser respetado; los segundos, manera de ser y actuar conforme a las exigencias de ciertos valores y, finalmente;  los terceros, los cuales están considerados dentro de  un juicio práctico acerca del comportamiento necesario o conveniente para asegurar el respeto de determinados principios.
 La investigación se convierte en una herramienta de gran estima en la medida en que la producción del conocimiento educativo se constituya en un compromiso entre los investigadores y los actores del hecho educativo; simbiosis que debe basarse en un código deontológico o ético. Este –al ser asimilado- precisa la credibilidad en el ejercicio profesional y, por ende,  en la investigación. El  código ético regula los principios que deben regir toda investigación, regulación que determina el respeto a las personas y la búsqueda del bien y la justicia.
Definitivamente, la investigación en el ámbito educativo constituye un elemento de primordial importancia, por lo que debe convertirse en el gran espacio generador de conocimientos, sin límites para promover un nuevo pensamiento educativo conductor del aprendizaje permanente. El investigador debe estar consciente de la gran responsabilidad ética que su práctica conlleva, al abordar los problemas que va a indagar.
Tomando como premisas las ideas de Olivé (2003:8), se puede aseverar que los investigadores tienen el deber de conceptualizar la realidad sobre la cual desean intervenir para modificarla y mejorarla. Deben tomar decisiones y promover la realización de ciertos estados de cosas en función de sus representaciones, intereses, valoraciones, deseos y preferencias. También deben ser  capaces de hacer seguimientos a sus acciones, corregir sus decisiones y sus cursos de acción a través de la investigación.
Como ejercicio enriquecedor, responsable y creador, la investigación educativa debe estar signada por un investigador ético y moral, por lo tanto, lo ético debe determinarla. No obstante, según Buendía y Berrocal (2001:2) el ejercicio investigativo presenta problemas  éticos dentro de los cual pueden destacarse cuatro fundamentales: a) ocultar a los participantes la naturaleza de la investigación o hacerles participar sin que lo sepan, b) exponer a los participantes a actos que podrían perjudicarles o disminuir su propia estimación, c) invadir la intimidad de los participantes y  d) privar a los participantes de los beneficios.
            Siguiendo lo esbozado por  Buendía y Berrocal (2001:10), el problema ético más conocido y el que más juicios ha levantado por el perjuicio que les ocasiona a los otros investigadores es el plagio; considerado como el uso del trabajo, las ideas o las palabras de otras personas como si fueran propias. Se considera una prevaricación gravísima contra la honestidad académica, un robo intelectual en el que se utiliza la destreza intelectual de otra persona.
Se conocen tres tipos de plagio: copiar literalmente un trabajo de investigación de otros colegas presentarlo como propio,  utilizar trozos de textos o citas de otros autores sin citarlo, y usar la propiedad intelectual de un autor, sin su permiso expreso.; los cuales atentan gravemente contra la ética de la investigación.
Estas tres situaciones, han sido frecuentemente denunciadas y atentan gravemente contra la ética de la investigación. Hoy, con la posibilidad de acceder tan fácilmente a la información, el plagio podría parecer que se acrecienta pero justamente esta mayor accesibilidad a las investigaciones permite un mayor control, junto con el desprestigio social que lleva aparejadas este tipo de conducta.
Es importante destacar que el plagio puede generar serios problemas tanto de carácter legal como de demérito académico, debido a que el investigador plagiado puede entablar una demanda por la comisión de este delito. En aras de evitar esta situación, para Opazo (2011:8) es de vital importancia que los investigadores educativos estén familiarizados con las normas éticas existentes y con las mejores prácticas disponibles, contando con ejemplos precisos  en los diversos contextos de la investigación.
En el mismo orden de ideas, (Hopkins, 2007), citado por  Opazo (2011:8) enfatiza que la importancia de contar con conocimientos prácticos de los códigos de conducta investigativa, debe estar íntimamente asociada a la disposición personal del investigador de llevarlos en práctica, conscientes de la utilidad de aplicarlos para desarrollar prácticas éticas en diversos contextos de trabajo.
Por ser la investigación un proceso reflexivo de búsqueda de conocimientos o soluciones a problemas que enfrenta el ser humano,  debe realizarse bajo un proceso de observación que se aleje de los intereses particulares de quien investiga,  para reflejar una realidad que permita describir la situación problemática investigada, establecer sus causas o proporcionar la solución.
La investigación educativa universitaria
La investigación educativa se define como la explicación sistemática y racional de los problemas de la realidad educativa, a través de la búsqueda de  nuevos conocimientos, del análisis  de las funciones, de los métodos  y procesos educativos, contribuyendo en primer lugar a mejorar la práctica cotidiana de los docentes.
            En el desarrollo histórico de la investigación educativa se suelen precisar tres periodos, desde el siglo XIX hasta el siglo XX y la actualidad: un primer periodo, se sitúa en la segunda mitad del siglo XIX, vinculado con la investigación psicológica y coincidiendo con el desarrollo de las ciencias naturales y sus repercusiones en otras áreas del conocimiento humano, tras los planteamientos de Augusto Comte,   “la investigación en Educación para el momento estaba estrechamente vinculada con la Psicología, de allí que la investigación educativa se iniciaría con el nombre de pedagogía experimental”. Sandín  (2003: 14).
        En el nacimiento y desarrollo de este primer periodo confluyeron diversos factores, al igual que ocurre en muchas otras disciplinas debido a las diferencias entre escuelas y países, podrían señalarse nombres como Joseph Rice en Estados Unidos, la influencia de Wundt con su primer laboratorio de Psicología Experimental  en  Europa, los trabajos de Claparede (Psicología del Niño y Pedagogía Experimental).
En resumen, el nacimiento de la Pedagogía como ciencia y el desarrollo del método experimental  constituyen el escenario posible para el nacimiento de la Pedagogía experimental  que destaca como punto resaltante que la investigación educativa se desarrolló desde una perspectiva netamente cuantitativa, predominando las estadísticas, las pruebas, las medidas, así como el desarrollo  y evaluación del currículo.  Sandín (2003:15).
Tras los inicios de la Pedagogía experimental,   se identifica un segundo periodo, que se caracteriza como de expansión (1920-1945),  en él se destacan personajes como Raymond Buyse, Decroly  y de Claparede en Suiza. Para Buyse,  los trabajos experimentales debían centrarse en tres elementos fundamentales: a) el método de los  tests, b) la didáctica experimental y  c) la psicopedagogía de las materias escolares.  Durante los años treinta cabe destacar la obra de Fisher, En Gran Bretaña se crea el Instituto de Educación de la Universidad de Londres y se consolidan revistas como “Educational Research”. En Francia, la pedagogía experimental, pese a los avances de Binet y Simon, está ausente durante algún tiempo. En España al finalizar la Guerra Civil se reanuda la investigación educativa. 
            Un tercer período, señala Sandín (2003:17) conocido como “época norteamericana”, se situaría desde finales de la década del cincuenta hasta los ochenta aproximadamente, cabría destacar la obra de Mialaret, La nueva Pedagogía científica, publicada en 1954, su gran preocupación fue que la investigación pedagógica experimental, no fuera deshumanizadora y abordara los datos en el propio contexto educativo. Al principio de los sesenta, el predominio de los Estados Unidos significó un clima intelectual de creación, y la tradición norteamericana empezó a imponerse,  sintetizados luego en publicaciones periódicas  editadas por la AERA (American Educational Research Association), Bartolomé (1984: 387-389).
En este tercer período, cabe destacar el uso intenso de la evaluación que  significó el desarrollo  de la mayor parte de los modelos clásicos.  A partir de los años ochenta se inicia otro periodo que continúa hasta nuestros días. De Landsheere citado por Sandín (2003: 18) señala una serie de características de la investigación educativa que pueden tener vigencia en la actualidad:
a.    Marcadas diferencias entre países en cuanto a su nivel o grado de desarrollo, aunque estas diferencias se van reduciendo paulatinamente.
b.    Ampliación de cuestiones abordadas por la investigación educativa.
c.    Alta calidad de los investigadores, tanto en el plano teórico como en sus métodos y técnicas, lo que repercute en la práctica educativa.
d.    Un estatus científico de la investigación en educación, que alcanza un nivel de  calidad comparable al de otras disciplinas.
e.    Reconocimiento de que ningún paradigma de investigación puede contestar adecuadamente todos los interrogantes planteados en el ámbito educativo.
La investigación educativa sigue desarrollándose a través de distintas perspectivas, tanto cuantitativas como cualitativamente. La aparición de nuevos programas informáticos y otros desarrollos tecnológicos, así como el uso extendido de las herramientas de la información, básicamente a través de la Red, reclama a los investigadores una búsqueda constante y actualizada.
            La investigación educativa en Venezuela, explica Blanco (2006: 52) es de corta data, puesto que  la primera carrera universitaria en Educación se inaugura en 1953, en la Central, y los primeros postgrados en este campo datan de los años setenta; anterior a esta fecha, los profesionales del área debían viajar al exterior para hacer sus estudios de cuarto nivel, principalmente a Estados Unidos, Inglaterra y Francia.  En la actualidad, casi todas las principales universidades del país administran la carrera de Educación en sus diversas menciones y especialidades, en pregrado y postgrado. Sumado a esto,  la mayoría realiza asiduamente congresos o jornadas de investigación, dentro de las cuales se destacan por ejemplo los Seminarios Nacionales de Investigación Educativa de Universidad Pedagógica Experimental Libertador en sus diversas sedes.
A partir de los años setenta, la investigación educativa se ha venido consolidando, y ya para las décadas de los ochenta y noventa  el número de investigaciones en el área de investigación logró un crecimiento cuantitativo notable, si se consideran los trabajos presentados en los eventos organizados por la AsoVac y las distintas universidades nacionales como un indicador confiable.
            Por otro lado, y según la investigación presentada por  Blanco (2006: 53) en el campo de la investigación educativa en Venezuela existe una tendencia hacia el estudio de la educación como proceso general que abarca la formación del hombre, concebida como desarrollo del intelecto, circunscrito al sistema educativo formal y hacia el estudio de los métodos didácticos con el fin de desarrollar con efectividad  el proceso de enseñanza-aprendizaje.
            El tema de la investigación en las universidades  es de suma importancia, en Venezuela, la Ley de Universidades (1970) establece que entre las funciones esenciales que deben cumplirse en estas instituciones, se encuentra la investigación. En otras palabras, la vida profesional de los docentes  universitarios se enmarca dentro de tres aspectos esenciales, los cuales se encuentran previstos dentro de esta ley, estos son: Docencia, Investigación y Extensión, condición esta que limita, de manera lógica, a que el profesor disponga solo parte de su tiempo para la investigación.
Investigar en educación como en cualquier otra disciplina, es necesario para generar cambios, para  revisar el conocimiento educativo constituido por la evidencia, la experimentación, la intuición y con ello obtener un nuevo conocimiento que permita una mejor educación, señala  Imbernón (2007: 7). En el campo educativo, como en el resto de las ciencias, la investigación se ha constituido en una actividad precisa y elemental.
La educación y la enseñanza, como prácticas sociales imprescindibles para el progreso de la humanidad, requieren, por un lado, un proceso de investigación constante y por otro lado, que el conocimiento  generado sea analizado y compartido mediante la formación de sus protagonistas activos. Como ejercicio enriquecedor, responsable y creador, la investigación educativa debe estar signada por un investigador ético y moral, por lo tanto, lo ético debe determinarla.
De una manera similar a los demás campos del saber, el conocimiento de la educación muestra el largo recorrido que se ha llevado a cabo en cuanto a la actividad investigativa, teórica y práctica, con sus avances y retrocesos, siempre con un objetivo común la búsqueda de un mejor proceso de enseñanza-aprendizaje. Esta trayectoria se ve representada dentro del proceso de escolarización en los países del hemisferio occidental del cual forma parte   Venezuela, en su particularidad socio-histórica pero siempre vinculada  con las tendencias predominantes a nivel mundial.

            De modo que,  para las dos últimas décadas del siglo XX  la investigación educativa en Venezuela queda ampliamente reconocida en el currículo vigente de las escuelas y facultades de educación, resultados de los esfuerzos realizados por diversas universidades. En síntesis, se puede afirmar que en nuestro país la investigación educativa es casi exclusividad de las universidades, principalmente las de carácter autónomo, debido a que en ellas se encuentra el mayor número de investigadores.
            Por otra parte, es importante señalar algunas dimensiones que  caracterizan la investigación educativa en la actualidad, y de la cual no escapa Venezuela, una de ellas tiene que ver con la propensión o reticencia que tienen el profesorado ante la investigación educativa, tal como se demuestra en un estudio realizado por  De Miguel et al, citado por Sandín (2003:22-23). Los resultados del mencionado estudio señalan dificultades relacionadas con la participación del profesorado en procesos de investigación, resistencias ante los procesos de investigación educativa, problemas relacionados con el desarrollo profesional docente.
       Cabe destacar algunas de las debilidades manifiestas en el  estudio ya mencionado:
·                    El desconocimiento de lo que es y supone la investigación educativa y la falta de una base teórica sólida sobre los elementos que constituyen el proceso investigador hecho que exige una formación del profesorado.
·                    La visión de la eficacia centrada exclusivamente en la asimilación de conocimientos por parte del alumnado conduce a una actitud cerrada y poco flexible  ante la introducción de estrategias que no estén directamente relacionadas hacia objetivos académicos.
·                    Dificultad para seguir  el proceso completo de investigación sobre un aspecto hasta su verificación final.
·                    El profesorado manifiesta resistencias a entender que la función docente exige desempeñar actividades y tareas distintas a las que habitualmente se realizan en el aula
·                    Conciben como amenaza cualquier proceso que los involucre en un rol diferente.
·                    Existe un rechazo sobre la utilidad que la teoría pedagógica posee para los docentes desde el punto de vista de la práctica.
·                    La mayoría de profesores no entienden el desarrollo profesional como una actividad de constante aprendizaje.
·                    Existe una falta de consenso sobre el perfil de lo que es un buen profesor, por lo que no existen unos criterios homogéneos.
          Ante este panorama, es necesario reflexionar sobre la importancia que representa para el campo pedagógico la investigación, pero como toda actividad, requiere de un recurso humano,  que dentro de su contexto histórico social, la pueda llevar a cabo como un  ejercicio enriquecedor, responsable y creador, la investigación educativa debe estar signada por un investigador ético y moral, por lo tanto, lo ético debe determinarla.
En relación a los problemas éticos de la investigación educativa universitaria en la concerniente a Venezuela, responde a fallas  producto de la desarticulación y fragmentación en la cual se encuentra inmersa, donde la falta del compromiso de unidad y colaboración ha traído un individualismo, donde los intereses de los investigadores muchas veces sobrepasan a los sociales. De acuerdo con Padrón (2004:79), entre los problemas de la investigación universitaria se encuentran:
·         El Individualismo: esto se ve reflejado como una visión alejada al colectivismo, cuyas posiciones antagónicas los aleja de forma irremediable. De tal manera, que este hecho interpone los intereses particulares a los sociales, alejándose  de la solidaridad, el trabajo en grupo, la cooperación como valores considerados por muchos como éticos.
       Las universidades del tercer mundo, entre las cuales se ubican las venezolanas han sido diseñadas como mecanismos de ascenso social, donde los más hábiles empujan a los demás hacia abajo, hechos que se reflejan igualmente en la desarticulada acción investigativa. Los investigadores en su mayoría ven la investigación como una forma de prestigio, que obliga a muchos de olvidarse de los valores éticos, como el respeto a la producción intelectual ajena.
·        investigación por investigar: las universidades del tercer mundo fueron diseñadas como mecanismos de ascenso social bajo la  visión individualista, donde no sólo algunos, los más hábiles en apartar a los demás pueden permanecer. De igual forma, la investigación universitaria,  en ese deseo de ascenso individualista ha traído principalmente la  aspiración de muchos investigadores tercermundistas la minúscula idea de ver publicado su reporte de trabajo en una revista indizada, preferiblemente del exterior y, mejor, en inglés, aunque sólo sea un plagio o una triste réplica al servicio de algún científico de algún centro de investigación internacional prestigioso.
·        Dependencia y colonialismo: las relaciones entre lo nacional e internacional en lo que se refiere a la producción de conocimiento científico, es solo una réplica a las regulaciones de dominación sociopolítica. Los investigadores tercermundistas son colonizados y dominados desde un punto de vista científico-tecnológico e investigativo.
Las relaciones entre las esferas nacional e internacional en lo concerniente a producción de conocimiento científico es una perfecta réplica de esas mismas relaciones en lo concerniente a producción económica global y a regulaciones de dominación socio-política. Así como somos países tercermundistas, colonizados y dominados desde un punto de vista político-económico, así también somos investigadores tercermundistas, colonizados y dominados desde un punto de vista científico-tecnológico e investigativo.
Muchas de las investigaciones de este país, no suelen ser bien vistas si no citan a los ‘grandes’ autores, que, indudablemente, no son autores criollos: nuestros propios jurados y evaluadores a menudo consideran poco interesante cualquier trabajo que construya teorías propias con independencia de las teorías de los grandes centros investigativos de los países industrializados. Es en los grandes centros investigativos internacionales donde se arma el piso académico de control. Tal situación, obliga a muchas investigaciones a direccionar los resultados o fundamentos de la investigación sobre todo en el contexto universitario.
Sumado a lo anterior, es importante recalcar que el plagio como una de las formas mas comunes de falta ética, se constituye en el irrespeto a otros investigadores producto de la utilización de la propiedad intelectual o planteamientos ajenos como propios. Es común en investigadores noveles la utilización de trozos de textos de otros sin citarlos, hecho que es inaceptable, sobre todo cuando se realiza una copia literal de un trabajo de investigación. Esta situación pareciera hacerse cotidiana en muchos de los trabajos de grado a nivel universitario, que independientemente sean de pregrado, maestría o doctorado, las debilidades en la adquisición de competencias investigativas ha llevado a esta forma de plagio.
Lo planteado anteriormente, solo refleja un hecho cierto en la investigación cientifica de las diferencias áreas de estudios, agravada en la investigación educativa que es a su vez social y puede cometer daños de gran proporción para el logro de soluciones a problemas de esta índole. En algunos casos esto es producto de la competencia entre investigadores y la necesidad de obtener un grado profesional, tal es el caso ya planteado. Así, la investigación y el plagio quedan a la orden del día producto de la proliferación de grupos de profesionales que brindan sus servicio ante los beneficios económicos obtenidos.
Con base a lo expuesto, el investigador se enfrenta a presiones que solo pueden sublimarse a través del desarrollo de una conciencia ética, que le ayude a mantener cordura en su proceso de investigación. La conciencia ética se constituye en un dispositivo interno que muestra a la inteligencia humana, unos objetivos inherentes al individuo; señalando la ventajoso  o no de conducirse de acuerdo con ellos. Los valores éticos exigen ser encontrados por esa conciencia humana, capaz de atraparlos, sintiendo la necesidad de ellos.
De esta manera, al retomar lo relativo a la ética profesional o deóntológica que le proporciona al investigador códigos que guían o dan normas para la acción ética, en este caso, de la investigación educativa. A partir de los años ochenta comienza a crecer la preocupación por la ética en la investigación, que en el caso específico de la investigación educativa, a nivel internacional se ve respaldada por actuaciones institucionales como la realizada en 1992  por la American Eductional Research Association (AERA), quien crea sus estandares éticos (Bisquerra, 2009).
En contradicción a lo antes presentado, en muchos países no se ha producido la institucionalización de estos códigos éticos en investigación educativa, aunque se evidencia la preocupación e interés por sus implicaciones. La investigación es un acto responsable que sin duda desafía al que la desarrolla a seguir un código ético en relación a los participantes, a el desarrollo del trabajo y a la difusión de los resultados.
Esa responsabilidad planteada, es independiente del paradigma de investigación del investigador, que son formas de acercamiento a la realidad observada. Por tanto, la investigación tanto cuantitativa como cualitativa deben enfrentar a los investigadores a esós códigos éticos, que garantizan el logro de resultados en pro de los beneficios sociales y a la solución de problemas.
En lo que se refiere a la investigación cualitativa, esta es una alternativa posible ante la imposición del positivismo como paradigma investigativo que se aleja de las llamadas ciencias humanas donde la educación no es realmente explicada desde mi punto personal de vista, que trata de alejar al investigador de una realidad de la cual es parte y lo toca, además de olvidar un tanto el contexto cultural que sirve de marco referencial a las actuaciones y necesidades presentes de los sujetos objetos de investigación.
De igual forma, la investigación cuantitativa compromete al investigador con una ideología que dificulta la neutralidad tan pregonada para convertirse en un conflicto ético. Por otro lado, la investigación cualitativa se aleja de la determinación de una ideología que compromete al investigador, cuestionando sus hallazgos.
La mayor parte de las investigaciones incluyendo las gestadas en las universidades según lo planteado por Smith (2001) citado por Sañudo (2006:20), “tienen potencialmente el conflicto de generar conflictos”, los cuales permiten al investigador entender sus responsabilidades, a la ciencia, la sociedad, y a los participantes del proceso de investigación”. Ante este hecho, solo el investigador con un fuerte compromiso ético podrá decidir tomarla opción más responsable y éticamente aceptable. 
REFLEXIONES FINALES
            Entre las reflexiones finales a manera de conclusiones en relación con  los planteamientos presentados y que responden a las interrogantes que motivaron este artículo se encuentran:
La educación en valores, es una necesidad inherente para el logro de una sociedad comprometida con el desarrollo político, social y sobre todo humano que enmarca al ser humano y lo direcciona hacia el logro de los compromisos, deberes y derechos que como ciudadanos posee los miembros de la mencionada sociedad. De igual forma, se desarrolla una conciencia ética que es la guía para la formación de un nuevo ciudadano a la altura de las exigencias actuales ante la pérdida de valores éticos que incide de forma directa a la investigación educativa a nivel universitario.
Entre los problemas éticos presentes en la investigación educativa se hallan el ocultar a los participantes la naturaleza de la investigación o hacerles participar sin que lo sepan, la exposición a los participantes a actos que podrían perjudicarles o disminuir su propia estimación, invadir la intimidad de los participantes y  privar a los participantes de los beneficios obtenidos. Además, el plagio se muestra como una acción común que refleja un problema ético derivado de los intereses particulares del investigador. El cual se presume está fundado en la necesidad de reconocimiento, de logros intelectuales e intereses económicos.
En relación del código de ética, se convierte en una guía necesaria de compromiso ante el hecho investigativo que fija pautas y exigencias institucionales para el logro de investigaciones basadas en la realidad y objetividad necesaria para la obtención de conocimientos y respuestas apropiadas para la solución de las dificultades en el campo educativo.
De tal manera, desde todo punto de vista la aplicación de principios éticos contribuye a la veracidad de los resultados, por lo que connota el respeto por la el proceso investigativo, los investigadores, los involucrados o beneficiarios directos, así como de los resultados de la misma. Los principios éticos revisten de una coraza que ayuda al investigador a mantener una posición objetiva frente a la realidad, cuyo reforzamiento es necesario sobre todo a nivel universitario en sus diferentes ámbitos.
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